Si su hijo tiene necesidades especiales, es probable que haya escuchado el término “neuroplasticidad” en algún momento, tal vez mientras buscaba en internet o en una sesión de terapia.

Es una palabra intimidante que grita ciencia, pero explicada correctamente es bastante fácil de entender.

Para brindarle la información más actualizada sobre este tema algo complejo, le pedimos a la directora de investigación del Instituto de Investigación de la Alianza de la Parálisis Cerebral, la Dra. Iona Novak, que analice qué es la neuroplasticidad, por qué es el ingrediente secreto en el desarrollo infantil y qué pueden hacer los padres que tienen niños con necesidades especiales para maximizar la neuroplasticidad de su hijo.

¡Así que vamos a ello!

 

¿QUÉ ES LA NEUROPLASTICIDAD?

 

En pocas palabras, la neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para cambiar: volver a cablear, volver a aprender y fortalecer conexiones importantes.

Cuando el cerebro se lesiona o crece de manera anormal, las neuronas se dañan, se alteran o se pierden causando discapacidad. La buena noticia es que el cerebro intentará crear nuevos caminos alrededor de una lesión, o permitirá que una zona saludable del cerebro se haga cargo, o volverá a aprender cómo hacer las cosas fortaleciendo una conexión saludable existente.

Por ejemplo, alguien con daño en una parte del cerebro a menudo puede recuperarse, porque la neuroplasticidad permitirá que la sección sana asuma el papel de la sección dañada.

Al aprovechar la neuroplasticidad a través de la práctica y la repetición, el cerebro creará y reforzará nuevas vías neuronales para aprender nuevas habilidades, hábitos y formas de pensar. Se pueden usar diferentes métodos y técnicas para acceder a partes particulares del cerebro que requieren fortalecimiento.

 

POR QUÉ LA NEUROPLASTICIDAD ES EL INGREDIENTE SECRETO EN LOS PRIMEROS AÑOS

 

Cada niño nace con la asombrosa cifra de 100 mil millones de neuronas en su cerebro. Esa es una galaxia de células nerviosas listas para comenzar a intercambiar impulsos eléctricos y crear vías neuronales.

Si bien nunca se es demasiado mayor para aprender, los primeros cinco años de vida son fundamentales para el desarrollo neurológico. Durante este tiempo, el cerebro se desarrolla a gran velocidad, lo que lo convierte en el momento ideal para aprovechar la neuroplasticidad.

En el caso de una lesión cerebral y una discapacidad neurológica, cuanto más específica es la habilidad que practica una persona, más probabilidades hay de que se recupere. Para maximizar la capacidad del cerebro para adaptarse o reconectarse, la investigación muestra que acceder a la intervención lo antes posible le dará al niño la mejor oportunidad de aprender, independientemente de la afección o el diagnóstico.

La intervención temprana puede involucrar una serie de terapias y tratamientos, administrados por una variedad de profesionales, incluidos equipos médicos y de salud aliados, que trabajan en colaboración para alcanzar los objetivos y mejorar los resultados para un niño.

 

CÓMO MAXIMIZAR LA INTERVENCIÓN TEMPRANA CON NEUROPLASTICIDAD

 

Cuando se trata de lesiones cerebrales en bebés y niños, sabemos que para tener éxito, la intervención temprana debe:

• Ser específica para el diagnóstico (es decir, individualizado según las necesidades específicas del niño) para maximizar el potencial del niño.

• Minimizar las complicaciones conocidas que puedan interferir con el aprendizaje.

• Concentrarse en practicar habilidades de la vida real (entrenamiento en habilidades motoras, habilidades cognitivas, habilidades de comunicación, habilidades de lectura, habilidades para dormir).

• Maximizar las oportunidades de aprendizaje en el hogar, preescolar / escuela y otros entornos clave.

• Incluir el apoyo de los padres para reducir la ansiedad, el estrés y la depresión en los padres.

Los niños con necesidades especiales tienen las mejores posibilidades de prosperar cuando se realiza un diagnóstico temprano aprovechando los principios de la neuroplasticidad.

 

Los investigadores Kleim y Jones han esbozado diez principios que están probados para facilitar la neuroplasticidad en el entorno de la terapia:

1. Úselo o piérdalo: Los niños que no usan y practican regularmente una habilidad pueden perder estas habilidades y la función cerebral dedicada a estas habilidades.

2. Úselo y mejórelo: El entrenamiento o la práctica específica realzarán una función.

3. Especificidad: la práctica de cada habilidad debe ser muy específica para inducir la plasticidad. Por ejemplo, para aprender a caminar, el niño debe practicar específicamente la marcha, no solo las habilidades generales de movimiento.

4. La repetición importa: se requiere una repetición suficiente para inducir la plasticidad, el refinamiento de la habilidad y la memoria sobre cómo realizar la habilidad.

5. La intensidad importa: la práctica de habilidades debe ocurrir con regularidad para inducir la plasticidad. La frecuencia de la habilidad practicada es muy importante para los bebés, que se cansan fácilmente.

6. El tiempo importa: las diferentes formas de plasticidad ocurren durante las diferentes etapas del aprendizaje. Por ejemplo, aprender nuevos conocimientos sobre una tarea, refinar la ejecución y hacer que la habilidad sea automática para que pueda ejecutarla sin siquiera pensar en ella.

7. La motivación importa: si las tareas son motivantes para el niño se produce más plasticidad.

8. La edad importa: la plasticidad ocurre más fácilmente en los cerebros más jóvenes, ya que el cerebro más joven está más abierto a las posibilidades.

9. Transferencia: la práctica de las habilidades debe ocurrir en múltiples entornos, de modo que el niño pueda aprender a ejecutar la tarea sin que usted esté presente o con demandas en competencia.

10. Interferencia: La plasticidad puede ser para bien o para mal. Por ejemplo, si tienes un mal hábito, es difícil desaprenderlo. Se necesita tiempo y dedicación para aprender un nuevo hábito alternativo.

 

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