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Las vacunas no causan autismo
Maria José Mas. Seamos claros y contundentes: las vacunas no provocan autismo. ¿De donde sale ese bulo? De las afirmaciones carentes de fundamento que el Sr. Wakefield (a quien se retiró la licencia médica por sus practicas fraudulentas y peligrosas) vertió en un artículo que coló en la revista The Lancet (1998) y que nunca debió ser publicado. Tanto es así que diez de los trece autores del artículo original se retractaron públicamente de las conclusiones. En un artículo posterior, publicado también en The Lancet (2004), reconocieron los errores de metodología y de interpretación de datos que habían cometido y su preocupación porque dichas afirmaciones habían tenido graves y peligrosas implicaciones para la salud pública. El mal estaba hecho y la reparación llegaba tarde porque desde la desafortunada publicación inicial las tasas de vacunación en EEUU disminuían por una alarma injustificada que señalaba falsamente a las vacunas de un problema cuya causa sigue siendo desconocida. Pero ¿por qué sigue habiendo gente que cree que las vacunas causan autismo? Porque se confunde la caSUalidad con la caUSalidad. Resulta que la mayoría de vacunas se ponen entre los 2 meses y los 3 años de edad y que es en estas mismas edades cuando empiezan a detectarse la mayoría de problemas del neurodesarrollo. También muchas epilepsias, y epilepsias con grave deterioro mental, aparecen durante los 2-3 primeros años de vida. La mala ciencia establece una causa(lidad) donde solo hay casualidad.














