Empezamos el mes de Abril y lo quiero hacer hablando de mi tema preferido. Adolescencia, unos años MARAVILLOSOS. Si, lo digo con mayúsculas porque creo que nos hemos olvidado de lo importantes y geniales que son estos años.

Hacemos mucho hincapié en que no debemos poner etiquetas a los niños. Sabemos el efecto negativo que esto puede producir en un niño, pero hemos colgado sin piedad una grandísima medalla de terrible, años horrorosos y negatividad, con la que los niños ya van creciendo y preparándose, para cuando lleguen, cumplir las expectativas y no defraudar.

Pues hoy os pido que, aunque sea por un momento, olvidemos todas esas creencias negativas sobre la adolescencia y descubramos juntos las cosas maravillosas que suceden en esa época a nuestros niños.

“La conducta de los adolescentes»(teenage behavior) responde no solo a los cambios hormonales, sino sobre todo a rápidos y masivos cambios ocurridos en la reorganización sináptica” (Jensen, 2005). Esto quiere decir que alrededor de los 13 años hay un cambio profundo en el cerebro, una especie de reseteo que hace que se abra una nueva oportunidad para aprender un montón de cosas nuevas. El cerebro entero se hace más eficiente. Por eso esta etapa es tan importante para la educación y para la adaptación al medio social.

 Todos cambiamos a lo largo de la vida y cada etapa tiene sus propias necesidades evolutivas. En la adolescencia aparecen necesidades muy importantes, que si no se satisfacen, llevan a conflicto con su propia personalidad y autoconcepto. Estas necesidades son, por ejemplo: necesidad de confianza, necesidad de autonomía, necesidad de responsabilidades; necesidad de seguridad, necesidad de afecto, necesidad de esperanza, necesidad de intimidad.

 En los últimos años se ha demostrado que el buen desarrollo de valores internos como la motivación, participación en las tareas de casa, vínculos afectivos en el colegio (no solo con compañeros, sino también con profesores), leer por placer, ayudar a otras personas, valorar la justicia, honestidad, la responsabilidad, tomar decisiones, y muchos más valores, mejora los resultados académicos y disminuye las conductas de riesgo. Esto quiere decir que los adolescentes desean aprender todas estas cosas, pero no saben hacerlo solos. Si no les enseñamos nosotros, se sienten perdidos.

Con todo esto, yo llego a una conclusión. La adolescencia es una etapa perfecta para que los niños lleguen a ser personas plenamente formadas, responsables, con valores y motivadas para trabajar y seguir aprendiendo en el futuro. Pero si nosotros no conseguimos enseñarles todo esto con mucha perseverancia y amor, conseguiremos todo lo contrario.

Hasta el mes que viene!

 

angus

Mª Angustias Mariscal Navarro
Psicopedagoga y diplomada en Magisterio con amplia experiencia como educadora.
Al frente de Club Mandarina.