[vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Ana Cano

Logopeda y educadora infantil, especializada en atención temprana y trastornos de habla y lenguaje en niños.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text responsive_align=”left”]Es innegable que vivimos en un momento en el que estamos rodeados por nuevas tecnologías. Aunque hay muchos detractores, otros muchos profesionales ya le sacan partido a estas herramientas.

Ordenadores, tablets y videoconsolas nos ofrecen una gran cantidad de juegos para trabajar con nuestros niños.

Hay juegos y aplicaciones ya creadas para desarrollar ciertas habilidades, como memoria o atención. Pero también podemos aplicar los objetivos que queremos trabajar.

Las nuevas tecnologías nos ofrecen muchas ventajas:

1. La principal es que son recursos muy motivadores para los niños, suelen ser juegos muy estimulantes, con colores, sonidos y dibujos atractivos.

2. Pueden adaptarse para que puedan utilizarlos niños con diversidad funcional (psíquica, física y sensorial). Existen gadgets como joysticks, micrófonos o pulsadores que pueden utilizar niños con movilidad reducida. En muchos de los juegos se puede modificar la dificultad o la velocidad del juego, así como el volumen o el brillo.

3. Estimulan las ganas de aprender, ofreciendo conocimiento a través de personajes llamativos. Muchos de los juegos parten de personajes que los niños ya conocen por la televisión o cuentos que ven en el colegio.

4. Pueden suponer un medio de comunicación para muchos niños con dificultades para expresarse. Hay aplicaciones en las que editar un tablero para añadir imágenes y fotografías que el niño conoce, así puede pedir por ejemplo jugar con un objeto en particular o expresar su malestar a través de pictogramas.

5. Pueden medir el rendimiento de los niños y registrar la evolución del niño. Es importante que se tenga un control sobre lo que se va trabajando, para poder comprobar que los objetivos propuestos son los adecuados para ese niño en concreto.

6. Están en constante actualización, adaptándose a las necesidades y gustos actuales. Como ya hemos dicho, muchas de las aplicaciones se basan en personajes conocidos por los niños. Cuanto más actuales sean las aplicaciones, más fácil será para los niños y los terapeutas trabajar con ellas. Hay niños que a día de hoy no conocen una radio o un teléfono fijo, y quizá no lo conocerán. Si les mostramos un móvil, por ejemplo, seguramente entenderán lo que queremos explicarles más rápidamente.

Esto NO quiere decir que solo se realizan tratamientos utilizando nuevas tecnologías, los profesionales deben valorar cuándo y cómo utilizarlas y siempre supervisar y ofrecer ayuda y apoyo al niño cuando lo necesite. Las aplicaciones que se utilizan en terapia tienen siempre una base pedagógica, se seleccionan para trabajar los objetivos propuestos para cada caso concreto y de manera que consigamos que el niño realice lo que queremos observar. Hay terapeutas que crean materiales específicos para trabajar con cada niño, en el ordenador o en la tablet, partiendo de sus necesidades y gustos, para estimular las áreas en las que se encuentran carencias.

Es importante también que en casa se haga un uso responsable de las nuevas tecnologías. Las tablets y los móviles no pueden sustituir a los padres para jugar con los niños. Se pueden dedicar 5 o 10 minutos al día para compartir juntos un rato de juego que realmente sea útil para el niño. Pero no se puede abusar de los vídeos y los juegos para “tener a los niños callados”.

 

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Ana Cano

Logopeda y educadora infantil.
Especializada en atención temprana y trastornos de habla y lenguaje en niños.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″][/vc_column][/vc_row]