La doctora María José Mas, pediatra especializada en neurodesarrollo, es una de las voces más reconocidas en la divulgación sobre infancia, cerebro y aprendizaje.
Pregunta. En su intervención ha hablado del desarrollo del lenguaje en la infancia. ¿Cómo se produce ese proceso?
Respuesta. Básicamente hay dos etapas muy claras. La primera es la aparición del lenguaje no verbal, es decir, la comunicación sin palabras, donde predominan las experiencias sensoriomotoras: el niño percibe a través de los sentidos y responde con el movimiento. La segunda etapa llega cuando aparece el lenguaje oral y ya podemos hablar de comunicación con palabras. Es entonces cuando el lenguaje permite no solo relacionarnos con los demás, sino también entendernos a nosotros mismos y al entorno.
P. ¿Qué papel juega el lenguaje en el desarrollo cognitivo?
R. Es fundamental. El lenguaje estructura la cognición. Sin lenguaje —ya sea sensoriomotor o verbal— no podemos organizar el conocimiento que tenemos ni del entorno ni de nosotros mismos. Y, evidentemente, la cognición cambia mucho dependiendo de si entendemos o no las palabras. No es lo mismo.
P. ¿Cuál sería la idea central que quiere trasladar?
R. Que hay que potenciar la comunicación, sea como sea, y también el conocimiento del mundo a través de las habilidades de cada niño, siempre teniendo en cuenta su momento madurativo. Al final, el lenguaje es el elemento que estructura la cognición y eso se refleja directamente en la conducta del niño. Su comportamiento es, en gran medida, un reflejo de cómo está funcionando su cerebro en cada etapa del desarrollo.
P. También ha mencionado la evolución del conocimiento sobre el cerebro. ¿En qué punto estamos?
R. El conocimiento ha crecido de forma exponencial. Lo que sabíamos hace 100 años es hoy lo que se estudia en la facultad de Medicina, pero cada avance genera muchos más. Creo que una de las características principales de nuestra especie es la capacidad de adaptación. El cerebro humano es prácticamente el mismo desde hace 200.000 años, pero lo que realmente marca la diferencia es la tecnología: cuantas más herramientas tenemos, más podemos potenciar nuestra capacidad de aprender, de desarrollar nuevas técnicas y de entender el mundo.
P. ¿Cómo se conecta todo esto con la educación?
R. A mí me interesa especialmente ese punto de encuentro. Me apasionan las ciencias básicas, pero también cómo ese conocimiento —científico, clínico y terapéutico— se traslada a la educación. Si sabemos que el lenguaje estructura el conocimiento, entonces educar bien es clave para que ese lenguaje se desarrolle adecuadamente y, con él, la capacidad de comprender el mundo.