Cientos de genes esconden claves sobre autismo y otros trastornos del neurodesarrollo

Una investigación publicada en Nature Neuroscience ha identificado cientos de genes esenciales para que las células se conviertan correctamente en neuronas. Lo sorprendente es que solo una pequeña parte de ellos se relaciona actualmente con trastornos del neurodesarrollo. El hallazgo amplía considerablemente el territorio genético que queda por explorar en condiciones como el autismo, la discapacidad intelectual o determinados problemas del desarrollo cerebral.

¿Cómo pasa una célula embrionaria a convertirse en una neurona? Y, sobre todo, ¿qué sucede cuando alguno de los genes necesarios para realizar correctamente ese proceso deja de funcionar? Responder a estas preguntas puede ayudarnos a comprender mejor el origen de algunos trastornos del neurodesarrollo.

Un equipo internacional de investigadores ha utilizado la herramienta de edición genética CRISPR para analizar a gran escala qué genes resultan fundamentales durante las primeras etapas de formación de las neuronas.

El trabajo, publicado en enero de 2026 en Nature Neuroscience, partió de células madre embrionarias de ratón que los investigadores hicieron evolucionar hacia células del sistema nervioso. Después fueron desactivando genes para observar cuáles eran necesarios para que ese proceso se desarrollara correctamente.

Cientos de genes

Los investigadores identificaron cientos de genes esenciales durante la diferenciación neuronal. Sin embargo, solo una minoría de ellos está actualmente relacionada con trastornos del neurodesarrollo. Esto convierte al resto en posibles candidatos para futuras investigaciones genéticas.

No significa que todos esos genes causen autismo, discapacidad intelectual u otros trastornos. Lo que demuestra el trabajo es que intervienen en procesos fundamentales para la formación de las neuronas y que, por tanto, algunos podrían estar detrás de alteraciones del desarrollo todavía sin explicar.

El estudio encontró además diferencias interesantes dependiendo de cómo se heredan determinados trastornos. Los genes asociados a formas dominantes estaban especialmente relacionados con la regulación de la actividad de otros genes. En los trastornos de herencia recesiva tenían mayor presencia los genes vinculados con procesos metabólicos.

Genes que cambian el cerebro

Los científicos seleccionaron ocho genes —Eml1, Dusp26, Dynlrb2, Mta3, Peds1, Sgms1, Slitrk4 y Vamp3— y estudiaron qué ocurría cuando se alteraban en ratones. Los ocho modelos presentaron cambios importantes en la anatomía cerebral y en cuatro de ellos apareció microcefalia, es decir, un tamaño cerebral menor.

Uno de esos genes proporcionó además una pista especialmente relevante. Se llama PEDS1 y participa en la producción de plasmalógenos, unos lípidos presentes en las membranas celulares y especialmente abundantes en el sistema nervioso.

Los investigadores identificaron una variante en las dos copias de este gen en personas que presentaban microcefalia, retraso global del desarrollo y cataratas congénitas. Al estudiar posteriormente la pérdida de Peds1 en ratones comprobaron que afectaba a procesos fundamentales del desarrollo cerebral: las células abandonaban antes de tiempo su ciclo de proliferación y se alteraban tanto la diferenciación como la migración de las neuronas.

Una nueva lista

El interés del estudio no está en haber encontrado “el gen del autismo” ni una explicación genética única para los trastornos del neurodesarrollo. La realidad es mucho más compleja.

Su importancia está en proporcionar una especie de catálogo funcional de genes que el cerebro necesita durante una etapa decisiva de su formación.

Muchos trastornos del neurodesarrollo tienen un importante componente genético, pero todavía existen personas en las que las pruebas disponibles no permiten encontrar una causa concreta. Conocer qué genes son imprescindibles para que las neuronas se formen, se diferencien y lleguen al lugar adecuado permite señalar nuevos lugares donde buscar.

Los propios autores consideran que los resultados proporcionan un marco genético para descubrir nuevos genes relacionados con los trastornos del neurodesarrollo.

No estamos, por tanto, ante una nueva prueba diagnóstica ni ante un tratamiento. Estamos ante algo anterior: una ampliación del mapa que los científicos utilizan para entender cómo se construye el cerebro y qué puede suceder cuando alguna de sus instrucciones genéticas falla. Y cuanto más completo sea ese mapa, mayores serán las posibilidades de encontrar respuestas para trastornos cuyo origen todavía desconocemos.

Estudio de referencia

Amelan A, Collins SC, Damseh NS, Hamada N, Salim A, Dvir E, et al. CRISPR knockout screens reveal genes and pathways essential for neuronal differentiation and implicate PEDS1 in neurodevelopment. Nature Neuroscience. 2026;29:592–603. Publicado el 5 de enero de 2026. DOI 10.1038/s41593-025-02165-0.