“Cuando un niño no quiere ir al colegio, no es desobediencia: es un síntoma de que algo no está bien”

Iria Rodríguez es psicóloga especializada en salud mental infantojuvenil, con experiencia en la evaluación y tratamiento de niños y adolescentes, especialmente en contextos educativos y familiares. Su trayectoria se centra en el abordaje integral de los problemas emocionales y del desarrollo, con una mirada que conecta la clínica con el entorno escolar y social del menor.

Pregunta. ¿Cuál es el principal mensaje que ha querido trasladar sobre salud mental en niños y adolescentes?

Respuesta. Que todo influye. No se trata solo del colegio o del desarrollo académico, sino también de las relaciones sociales y del entorno en general. Y hay una idea clave que me gustaría que quedara clara: si un niño o un adolescente no quiere ir al colegio, o va pero le va mal, eso no es un capricho, es un síntoma. Es una señal de que algo no está funcionando.

P. ¿Cómo influye el entorno en estos casos?

R. Muchísimo. No todos los niños con necesidades especiales son iguales. Hay distintos niveles de discapacidad y distintas necesidades. Algunos pueden estar en entornos ordinarios, pero eso no significa que cualquier entorno sea válido. Necesitan sentirse cómodos, no señalados. Poder relacionarse con iguales, no sentirse “el diferente”, es clave para su autoconcepto y su desarrollo emocional.

P. ¿Qué impacto ha tenido la pandemia en la salud mental de los más jóvenes?

R. Ha sido muy importante. Aunque todavía no entendemos del todo las causas, el aislamiento y la pérdida de relaciones sociales han supuesto un gran estresor en cerebros que estaban en pleno desarrollo. Eso está teniendo consecuencias en los niños y adolescentes de hoy.

P. ¿Dónde están los principales retos ahora mismo?

R. En mejorar la coordinación. Los niños pasan muchas horas en el colegio, y es fundamental que haya una relación fluida entre los profesionales de la salud mental y los equipos educativos. Esa conexión facilitaría mucho tanto el diagnóstico como la intervención.

P. ¿Qué recomendaría a las familias?

R. Que no normalicen todo. A veces pensamos que ciertas conductas son “cosas de la edad” y dejamos pasar señales importantes. Si algo no encaja, si preocupa, hay que pedir ayuda: hablar con el colegio, acudir a un profesional. Puede haber algo detrás que necesite atención.

P. Ha mencionado también la importancia de la prevención.

R. Sí, es clave. Cuanto antes se detecta y se interviene, mejor. Si dejamos que las dificultades se prolonguen en el tiempo, las consecuencias pueden ser mayores. La prevención marca la diferencia.

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