[vc_row][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]Patricia Sánchez Rodríguez-Estremera

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/3″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»2/3″][vc_column_text responsive_align=»left»]El tacto es una fuente de información fundamental y para ello en «Jugar con neuronas» os hemos preparado una manualidad muy fácil de hacer y que os servirá para crear vuestro propio «circuito sensorial».

¿Os animáis a crear unas divertidas huellas sensoriales?

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Sabemos que, al no poder manipular la tela si no es con acariciándola con las yemas de los dedos sin sujetarla con toda la mano, algo de tacto se pierde. Sin embargo nuestra idea es utilizar estas huellas para hacer circuitos sensoriales y pisarlas con los pies. Muchas veces el sentido del tacto queda relegado al tacto de las manos, a pesar de que la piel es el órgano de los sentidos más grande de todos, nos rodea por completo.

Podéis utilizar esta plantilla que os hemos preparado, la recortamos y a pegar diferentes materiales .

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El mundo que nos rodea está lleno de sabores, olores, colores…también texturas diferentes. Si os animáis a realizar este material os daréis cuenta de la gran cantidad de recursos táctiles que os podéis encontrar a vuestro alrededor.

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Para que os sirva de idea o de inspiración os dejamos el listado de materiales que nosotros utilizamos para realizar este material.

  • Papel de aluminio
    Cartón grueso
    Cartulina
    Cartulina ondulada
    Cartulina de espejo
    Papel seda
    Papel pinocho
    Papel charol
    Papel celofán
    Tela de lana
    Tela de seda
    Arpillera
    Goma Eva
    Foam
    Algodón
    Guata
    Visillo
    Estropajo
    Pompones
    Esponjas de aseo
    Bayeta
    Bayeta antideslizante de cocina
    Corcho
    Madera lisa
    Trocitos de madera pulida (círculos cortados)
    Borreguito
    Papel de lija de distintos grosores

Recomendamos, tanto si se usan con las manos como si se usan con los pies, realizar esta actividad por primera vez con los ojos abiertos para familiarizarse con el material. Luego es conveniente hacer la actividad con los ojos cerrados o con ayuda de antifaces.

Os recomendamos que antes de realizar este circuito o ofrecer telas al tacto al niño (y más si es con los ojos cerrados) realicéis vosotros como adultos esta actividad para comprobar cómo os sentís y cual es vuestra reacción ante las distintas texturas. El hecho de tapar los ojos hace que el sentido del tacto se agudice más y los estímulos sean más intensos. Además hay que tener en cuenta que existen personas que no soportan un tacto concreto o les da “dentera”. No hay que forzar al niño a que toque sino quiere.

¿Os animáis a crear vuestro propio circuito sensorial?

 

 

 

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Patricia Sánchez Rodríguez-Estremera

Experta en lecturas adaptadas».
Mamá de de Javier.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/3″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]Patricia Sánchez Rodríguez-Estremera

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