Imagínese que una noche su hijo se acuesta con 5 años y se despierta con una edad mental de 23 meses, que un día su pequeño se queda en blanco y se olvida de las palabras o que una tarde su retoño deja de entender sus mensajes.

Ésta es la historia de Pilar García de la Granja, una madre que tenía que empezar cada mañana de cero con su hijo Pepe o de Laura Monclús, que dejó su trabajo de piloto de helicópteros y toda su vida en Cataluña para instalarse en Madrid y darle una oportunidad a su retoño Aldo.

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Fotografía: Javier, alumno del colegio Celia y Pepe, sujeta un matamoscas. ÁNGEL NAVARRETE