El grupo, que incluye a psicólogos, lingüistas y biólogos de cinco países diferentes, viajó por todo el mundo para realizar pruebas de memoria en ocho culturas humanas diferentes que hablan diferentes idiomas. “La mejor parte de este proyecto fue cruzar desiertos y mares para llegar a personas increíbles que hablan los idiomas más maravillosos de la historia, desde Sidaama hasta Khoekhoe y Khmer”, dice Amici, “y saber que estos idiomas pueden proporcionarles una visión única de el mundo”.

La relación entre lenguaje y pensamiento es controvertida. Una hipótesis es que el lenguaje fomenta hábitos de procesamiento de información que se retienen incluso en dominios no lingüísticos.  En los idiomas típicos, como el italiano, el jefe de la oración generalmente aparece primero, seguido de una secuencia de modificadores que brindan información adicional sobre el jefe (por ejemplo, “el hombre que estaba sentado en la parada de autobús”).

En contraste, en los lenguajes de bifurcación izquierda (LB), como el japonés, los modificadores generalmente preceden a los jefes (por ejemplo, “quién estaba sentado en la parada de autobús, el hombre”). En los idiomas de RB, los hablantes pueden procesar la información de forma incremental, dado que los jefes se presentan primero y los modificadores rara vez afectan las decisiones de análisis anteriores. En contraste, las estructuras LB pueden ser muy ambiguas hasta el final, porque los modificadores iniciales a menudo adquieren un significado claro solo después de que se ha analizado la cabeza.

Por lo tanto, es posible que los oradores LB deban retener los modificadores iniciales en la memoria de trabajo hasta que se encuentre el encabezado para comprender la oración.

 

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