[vc_row][vc_column width=”3/4″][vc_column_text responsive_align=”left”]El concepto de Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD) comprende una serie de procesos caracterizados por 3 grupos cardinales de síntomas ó signos:

1) Alteración de la interacción social recíproca (incluyendo alteración del juego).

2) Retraso y/o alteración evolutiva del lenguaje (expresión y comprensión verbal y no verbal, y aspectos simbólicos).

3) Conductas estereotipadas, ritualistas y compulsivas, con obsesión por la invariabilidad del entorno.

En la actualidad, el trastorno del Espectro Autista se diagnostica siguiendo los criterios del DSM-V (APA, 2013).
A. Déficits persistentes en comunicación social e interacción social a lo largo de múltiples contextos, según se manifiestan en los siguientes síntomas, actuales o pasados

1. Déficits en reciprocidad socio-emocional; rango de comportamientos que, por ejemplo, van desde mostrar acercamientos sociales inusuales y problemas para mantener el flujo de ida y vuelta normal de las conversaciones; a una disposición reducida por compartir intereses, emociones y afecto; a un fallo para iniciar la interacción social o responder a ella.

2. Déficits en conductas comunicativas no verbales usadas en la interacción social; rango de comportamientos que, por ejemplo, van desde mostrar dificultad para integrar conductas comunicativas verbales y no verbales; a anomalías en el contacto visual y el lenguaje corporal o déficits en la comprensión y uso de gestos; a una falta total de expresividad emocional o de comunicación no verbal.

3. Déficits para desarrollar, mantener y comprender relaciones; rango de comportamientos que van, por ejemplo, desde dificultades para ajustar el comportamiento para encajar en diferentes contextos sociales; a dificultades para compartir juegos de ficción o hacer amigos; hasta una ausencia aparente de interés en la gente.

 

B. Patrones repetitivos y restringidos de conductas, actividades e intereses, que se manifiestan en, al menos dos de los siguientes síntomas, actuales o pasados.

1. Movimientos motores, uso de objetos o habla estereotipados o repetitivos (ejemplo: movimientos motores estereotipados simples, alinear objetos, dar vueltas a objetos, ecolalia, frases idiosincrásicas).

2. Insistencia en la igualdad, adherencia inflexible a rutinas o patrones de comportamiento verbal y no verbal ritualizado (ejemplo: malestar extremo ante pequeños cambios, dificultades con las transiciones, patrones de pensamiento rígidos, rituales para saludar, necesidad de seguir siempre el mismo camino o comer siempre lo mismo).

3. Intereses altamente restringidos, obsesivos, que son anormales por su intensidad o su foco (ejemplo: apego excesivo o preocupación excesiva con objetos inusuales, intereses excesivamente circunscritos o perseverantes).

 

C. Los síntomas deben estar presentes en el período de desarrollo temprano (aunque pueden no manifestarse plenamente hasta que las demandas del entorno excedan las capacidades del niño, o pueden verse enmascaradas en momentos posteriores de la vida por habilidades aprendidas).

 

D. Los síntomas causan alteraciones clínicamente significativas a nivel social, ocupacional o en otras áreas importantes del funcionamiento actual.

 

E. Estas alteraciones no se explican mejor por la presencia de una discapacidad intelectual (trastorno del desarrollo intelectual) o un retraso global del desarrollo. La discapacidad intelectual y el trastorno del espectro de autismo con frecuencia coocurren; para hacer un diagnóstico de comorbilidad de trastorno del espectro de autismo y discapacidad intelectual, la comunicación social debe estar por debajo de lo esperado en función del nivel general de desarrollo.

 

Por otro lado, con respecto a la prevalencia del autismo se establece, según los estudios de los que disponemos actualmente, en 2-4 casos / 10.000. La prevalencia de rasgos de conducta autista puede aparecer hasta en 0,7-1,2 / 1.000.

La afectación por sexos es predominante en varones (3:1, 4:1). El debut clínico es variable, habitualmente antes de los 30 meses, aunque existen formas precoces (evidentes en lactantes como signos de alarma o amenaza de trastorno autista), formas clásicas (18-24 meses) y formas diferidas (después de los 2 años y medio, casi siempre secundarias).

Los Síndromes Autistas constituyen un gran espectro sindrómico. Se han descrito múltiples etiologías con diferente pronóstico y variable expresividad clínica. La mayoría de los pacientes diagnosticados de autismo no presentan otras alteraciones neurológicas demostrables que justifique la aparición del cuadro, aunque si pueden existir datos indirectos que hagan sospechar una patología concreta. Aproximadamente la distribución de la etiología en el espectro autista reconocida sería la siguiente:

Un 35 % tienen un origen médico definido.

Un 10 % tienen una base genética evidente.

Un 50% son criptogénicos (sospecha de etiología no demostrable con las pruebas disponibles).

Un 5 % son casos auténticamente idiopáticos (forma clásica de Kanner: no se encuentra ni se presume ninguna etiología).

Aunque es cada vez mayor el conocimiento de los posibles mecanismos implicados en la fisiopatología del desarrollo de un trastorno generalizado del desarrollo, apenas se conoce cuáles son los circuitos implicados así como sus correlaciones en el trastorno del espectro autista, cómo se afecta, qué mecanismos de compensación existen y cuáles son la formas de expresión según afectación cualitativa y cuantitativa del sistema nervioso.[/vc_column_text][vc_separator color=”custom” accent_color=”#45a48e”][mk_padding_divider size=”10″][/vc_column][vc_column width=”1/4″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/4″][vc_single_image image=”26199″][/vc_column][vc_column width=”1/2″][mk_padding_divider size=”100″][vc_column_text]Dra. Pilar Tirado Requero
Neurólogo infantil[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/4″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/4″][vc_single_image image=”26333″][/vc_column][vc_column width=”1/2″][mk_padding_divider size=”100″][vc_column_text]Dra. Lilia Hdez del Castillo
Psicóloga Clínica y Neuropsicóloga[/vc_column_text][vc_separator color=”custom” accent_color=”#45a48e”][mk_padding_divider size=”20″][vc_column_text]Servicio de Neuropediatría. Hospital Nisa Pardo de Aravaca[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/4″][/vc_column][/vc_row]